Después de casi un siglo y medio, la evolución todavía no se comprende del todo. Es vigorosamente rechazada por los defensores de un creador. Como resultado, todavía es imposible enseñar biología de forma apropiada en muchas escuelas norteamericanas. Se ha propuesto que se enseñe en su lugar una ciencia creacionista. El papel de la variación y la selección sobre el comportamiento del individuo sufre de la misma oposición. La ciencia cognitiva es el creacinismo de la psicología, mientras esta luche por mantener la postura de la mente o el sí mismo.
La historia de la psicología es informativa. Comenzó, hace 100 años, con una búsqueda introspectiva de la mente. Watson atacó la introspección en su manifiesto conductista de 1913, y por esta y otras razones la
introspección fue esencialmente abandonada. Los conductistas cambiaron al estudio del comportamiento propiamente dicho, y los psicólogos no conductistas cambiaron al estudio del comportamiento de profesores, estudiantes, terapeutas, clientes, niños que van creciendo de año en año, gente en grupos, etc.
Los psicólogos cognitivos intentaron restaurar el status quo. El conductismo declararon, estaba muerto. No querían decir que los psicólogos no estudiaran más el comportamiento, de animales en el laboratorio y de los profesores, estudiantes, terapeutas, clientes, etc. Lo que esperaban que estuviera muerta era la apelación a la selección por las consecuencias en la explicación del comportamiento. La mente o, en su defecto, el cerebro deben ser restauradas a su legítima posición.
Por su semejanza con la lengua vernácula, la psicología cognitiva fue fácil de entender y la también llamada revolución cognitiva tuvo éxito durante un tiempo. Eso puede haber acelerado la velocidad con la que los analistas del comportamiento se apartaron del “establishment” psicológico, fundando sus propias asociaciones, manteniendo sus propias reuniones, publicando sus propias revistas. Fueron acusados de construir su propio gueto, pero simplemente estaban aceptando el hecho de que tenían poco que ganar con el estudio de una mente creativa.
La psicología cognitiva fue dejada como el acompañamiento científico de una profesión y como el apuntalamiento científico de campos de la psicología como el educacional, el clínico, del desarrollo, social y de otras muchas áreas de la fisiología. La ayuda que ha prestado a estos no ha sido conspicua. Una versión de la lengua vernácula refinada para el estudio de la vida mental casi no es de más ayuda que la versión secular/profana, especialmente cuando la teoría empezó a reemplazar a la introspección. Mucho más útil habría sido el análisis del comportamiento. Podría haber ayudado de dos formas, mediante la clarificación de las contingencias de refuerzo a las que la lengua vernácula alude, y haciendo posible el diseño de mejores ambientes (ambientes personales que resolverían los problemas existentes y ambientes o culturas de carácter más amplio en los que habría menos problemas). Una mejor comprensión de la variación y la selección significará una profesión más exitosa, pero si el análisis del comportamiento será llamado psicología, es un asunto que el futuro decidirá.
Documento original:
Skinner, B. F. (1990). Can psychology be a science of mind? [¿Puede la
psicología ser una ciencia de la mente?]. American Psychologist, 45(11),
1206-1210.
Traducido por Tomás Jesús Carrasco Giménez. Facultad de Psicología.
Universidad de Granada.
Disponible en: http://www.cienciaconducta.com/Biblio/Skinner.pdf








